SÉPTIMA UNIDAD: ESPAÑOL ACTUAL

Séptima Unidad: español actual

 

Los términos lengua y dialecto, son más bien de naturaleza extralingüística: un dialecto se convierte en lengua cuando lo decide el gobierno de turno, las fuerzas sociales, los políticos...; no cuando lo quiere el pueblo que hasta entonces lleva hablando y sintiendo ese dialecto durante siglos, y se entiende tan bien como sus vecinos en la lengua oficial o cooficial. O los que hablan el idioma.

 

Por ejemplo, el catalán no se hizo lengua oficial hasta 1978 con la Constitución Española del posfranquismo, lo mismo que el gallego, De modo que hasta esa fecha, siendo la misma lengua, con el mismo sentimiento de los hablantes, con la misma capacidad comunicativa, literaria, etc. eran considerados dialectos históricos del latín. Los políticos decidieron la fecha de la lengua.

En la actualidad, aragoneses y asturianos llevan años solicitando la cooficialidad de la fabla y el asturiano en las regiones correspondientes. De momento, con sus sentimientos lingüísticos respectivos en cada caso, su número de hablantes, sus más o menos arraigada literatura oral o

Escrita, toponimia, etc., de momento, asturiano y aragonés se consideran dialectos históricos. Nunca dialectos del castellano, por supuesto.

 

 

Los dialectos están vinculados a la variedad lingüística y, por lo tanto, a la diversidad lingüística. Pese a que se suele considerar al dialecto como una especie de sistema de menor categoría o más simple que una lengua, los dialectos son, en realidad, formas particulares de hablar o de escribir una determinada lengua.

Es interesante establecer y conocer además que, de manera habitual, se tienen una serie de criterios para diferenciar a un dialecto. En este sentido, hay que destacar que entre los mismos se encuentra el hecho de que no cuenta con una tradición escrita, no tiene demasiadas diferencias gramaticales con respecta a la lengua dominante, quienes hablan dicho dialecto no tienen una nación propia y además que sus hablantes suelen ser pocos.

Todo ello sin olvidar que de manera frecuente se utiliza el término dialecto con un marcado sentido peyorativo pues se considera que aquel es “inferior” a la lengua oficial y que viene a demostrar básicamente la menor importancia social o cultural de quienes lo hablan de manera habitual.

En el caso de España nos encontramos con el hecho de que existen dos grupos claramente diferenciados de dialectos. Así, por un lado, están los septentrionales, que son los que se hablan en la mitad norte del país, y por otro lado están los meridionales, que son los que se utilizan en la mitad sur de la nación.

 

 

Una lengua es un sistema de comunicación verbal y escrito, dotado de convenciones y reglas gramaticales, empleado por las comunidades humanas con fines comunicativos. Usualmente, está basada en símbolos sonoros, pero también puede estar constituida únicamente por signos gráficos. Como tal, la palabra proviene del latín lingua.

La lengua es el objeto de estudio de la ciencia lingüística, que es la disciplina encargada de estudiar, analizar y teorizar el conjunto de reglas y principios que interactúan en el funcionamiento de la lengua considerada como sistema, así como de los procesos comunicativos que tienen lugar gracias a ella.

Dependiendo de su estructura, una lengua puede ser clasificada como flexiva, cuando altera las palabras según la función que estas cumplan dentro de la oración (por ejemplo, el latín, el alemán), o inflexiva, cuando las palabras no sufren en ningún caso (o prácticamente en ninguno) alteración en su estructura morfológica (por ejemplo, el inglés).

 

 

También podemos considerar las lenguas según la relación de filiación que tengan con otras en el proceso de evolución de las lenguas. En dicho caso, por ejemplo, la lengua madre del español y del resto de las lenguas romances vendría a ser el latín, mientras que aquellas lenguas que se derivan de un tronco común, como el italiano, el francés y el portugués, vendrían a ser lenguas hermanas del español.

Por otro lado, una lengua también puede definirse según el tipo de relación que con ella tenga el individuo que la habla: puede ser materna, nativa o natal para aquel que la ha aprendido durante su infancia y que la utiliza de manera natural como su instrumento de comunicación y de pensamiento.

Asimismo, también puede ser una lengua segunda o adquirida, cuando se trata de una lengua que se ha aprendido posteriormente a la lengua materna para aumentar las competencias lingüísticas del individuo.

Por su parte, existen lenguas que se han creado a partir de la mezcla de dos o más lenguas, y que sirven para intercomunicar a dos o más comunidades de lenguas nativas distintas. Tal es el caso de las lenguas francas o vehiculares.

Finalmente, una lengua puede clasificarse según el uso y la importancia que tiene entre una comunidad de hablantes. En este sentido, se considerará una lengua como viva cuando es actualmente hablada por una comunidad de personas, mientras que se la tendrá como lengua muerta cuando no sea hablada en ningún país, nación o comunidad humana.

 

 

Se considera que una lengua es oficial cuando la adoptan los órganos del Estado para sus actuaciones, y se dispone que sea utilizada en las relaciones de los gobernados entre sí y de los gobernados con esos órganos del poder; se considera que una lengua es nacional cuando, además, forma parte del patrimonio cultural nacional. En este último caso, el Estado debe llevar a cabo acciones de promoción, preservación y desarrollo de la lengua. Así, puede haber lenguas oficiales que no sean nacionales, aunque no es común que haya lenguas nacionales sin que, a la vez, sean oficiales.

En tipología lingüística, recibe el nombre de lengua común el idioma real o supuesto del cual deriva un tronco lingüístico o familia de idiomas. En el caso de las lenguas románicas, en las que se incluye el español, la lengua común es el latín. Se supone también la existencia de una lengua común indoeuropea y céltica. 

Una lengua regional es una lengua hablada en un área pequeña de un estado nacional, como una provincia, municipio o comarca.

 

 

 

El español o castellano de España, español o castellano ibérico, español o castellano peninsular, español o castellano europeo abreviación: (es-ES2​) es el conjunto de dialectos del idioma español hablado en España, y, salvo en español peninsular puede incluir también el español hablado en Canarias. Se suelen distinguir dos grandes áreas dialectales: las variedades septentrionales y las meridionales. Algunos autores también hablan de dialectos para el castellano hablado en las zonas de idioma catalán y de idioma gallego. En las áreas urbanas de España actualmente los dialectos tienden a ser más homogéneos; además la alfabetización de la población, el desarrollo y la expansión de los medios de comunicación, especialmente los hablados (televisión y radio), y la profusión de la literatura desde mediados del siglo XX han hecho que cada vez sea más frecuente el uso de un español peninsular homogéneo frente a los dialectos regionales, que tienden a desaparecer, sobre todo los del norte. Todos los dialectos del castellano en España son mutuamente inteligibles entre sí, pese a que en ocasiones existe cierta dificultad de comprensión entre hablantes de una y otra región.

 

 

El español de América o español americano, es el conjunto de variedades del castellano o español que se habla en el continente americano desde la llegada de los españoles a finales del siglo XV y principios del siglo XVI hasta la actualidad. Incluye al 90% de los hispanohablantes del planeta.

 

 Español de República Dominicana, Cuando Colón llegó a América, en 1492, sus carabelas atracaron en el actual territorio de la República Dominicana. La isla, a la que bautizó La Española, se convirtió en el primer asentamiento europeo en América, y Santo Domingo, en la primera capital de España en el Nuevo Mundo. Es decir, que también fue el primer lugar al que llegó el idioma español, teñido del andaluz, debido a que las expediciones al Nuevo Mundo se organizaban en esa zona de España.

 

 

 La población indígena local, los taínos, se extinguieron completamente al cabo de 200 años de conquista a causa de guerras, epidemias y brutales condiciones de trabajo. Grandes contingentes de esclavos africanos la reemplazaron como mano de obra, y en el proceso aportaron su lengua, que se encuentran en las palabras, la forma de hablar, el acento, los coloquialismos y las entonaciones. Esta es una característica que la lengua de la República Dominicana comparte con el resto del Caribe.

Del africano viene la sintaxis del yoruba de Nigeria en la inversión del orden que se le da a las preguntas: “¿Adónde tú vas?”, “¿Qué tú quieres?”. También es el origen de otro fenómeno llamado lambdaización, que consiste en cambiar la implosiva al final de la sílaba por una /l/. Así, “cartel” se convierte en “caltel”, “caminar” en “caminal”, etc.

 

 

Actualmente, las diferencias en la forma de hablar están muy marcadas por la clase social. Así, la clase alta aspira las /s/ (“ahpira”, “vamoh”, “ehpecial”) y pronuncia una /k/ en palabras como “objeto” (okjeto), “observar” (okservar). La clase popular tiene tendencia a acortar y unir palabras (“vamoacer” por “vamos a hacer”, por ejemplo).

Tal vez, el fenómeno más curioso sea la influencia lingüística que proviene de los Estados Unidos. Los préstamos se convierten en nuevas palabras, que pueden parecer hasta autóctonas: “guachimán” (guardián / watchman), “zafacón” (basurero / safe can), “chizquéi” (cheesecake), “greifrú” (toronja / grapefruit), “crinchís” (queso crema / cream cheese) o “pariguayo”, que es una persona tonta o boba y proviene de party-watcher, que eran los guardianes de las fiestas que pasaban horas quietos.

 

 

El español dominicano, es parte del llamado español caribeño, y tiene como características específicas el seseo (no hay diferencia de pronunciación entre la s, z, y c, antes de e e i), el yeísmo (la ll pronunciada como y) y la ausencia del voseo.

Además el español, República Dominicana también tiene parte de la población que habla creole haitiano (de sus vecinos inmigrantes y sus descendientes), y una pequeña comunidad de habla inglesa en la península de Samaná, constituida principalmente por descendientes de esclavos estadounidenses que llegaron a la península en el siglo XIX.

Así, el español de República Dominicana está atravesado tanto por arcaísmos como por neologismos, africanismos y extranjerismos, los que lo convierten en un idioma antiguo y moderno a la vez.


Comentarios

  1. Cada día nos damos cuenta de las modificaciones que sufre el idioma en diferentes países y los diversos cambios. Que estas lecciones nos sirva para ponerlo en práctica y enseñar a otros de la manera correcta.

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